Sergio Pitol: Memoria 1933-1966

En las tertulias del grupo Orión comencé a tratar a Luis Prieto, que durante los años de universidad fue mi amigo más próximo. En su compañía desaparecía el sentimiento de insatisfacción que la realidad me producía. Luis tenía llaves fabulosas para introducir en la vida cotidiana esferas de irrealidad, a veces de pesadilla. Con él podía acontecer siempre lo más imprevisto. Ir a una pastelería y que el pastelero enloqueciera y empezara a arrojar harina a los clientes.

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